Costa Rica
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Acceso al Mercado Costarricense

Durante la negociación del tratado comercial con los Estados Unidos, el equipo negociador tendrá que asumir una posición con respecto a una gran variedad de temas.

Esa posición puede ser producto de una concepción clara de cuáles son los derechos inviolables de cada uno de los ciudadano, o el resultado de una larga serie de negociaciones con diferentes grupos de la sociedad civil y al margen de cualquier consideración de tipo moral.

La Asociación de Consumidores Libres es del criterio de que la posición que asuma el equipo en nombre del país debe cumplir dos requisitos fundamentales para que tenga validez desde el punto de vista moral y de conveniencia económica:

  • 1. Respetar los derechos (humanos) de todos los individuos que viven en Costa Rica,
  • 2. Beneficiar a la mayoría de los habitantes de este país.

Derechos humanos. ¿Cuáles son esos derechos?
Nos referimos al derecho a la libertad económica, la cual incluye el derecho a comerciar libremente; es decir, intercambiar bienes y servicios con otros seres humanos que viven dentro o fuera de nuestras fronteras.

Este derecho debe ser igual para todos los productores: tanto los del Grupo A como los del Grupo B.

Para los efectos del TLC de marras, en Costa Rica existen dos tipos de productores:

  • Los que generan bienes de consumo: arroz, fríjol, papa, leche, pollo, etc. (Grupo A).
  • Y las unidades familiares que combinan esos bienes de consumo con trabajo y otros insumos para producir bienestar, en la forma de nutrición, salud, educación, etc. (Grupo B, normalmente identificados como consumidores).

No es aceptable, y no aceptaremos, que al Grupo B se nos niegue ese derecho, mientras al Grupo A se le otorga, defiende y protege.

Posición de Costa Rica

Algunos hechos indican que la posición de Costa Rica en estas negociaciones podría ser similar a la que prevaleció en otros tratados:

  • Utilizar el trillado e insensato argumento de los subsidios estadounidenses.
  • Apelar al inválido argumento de la asimetría entre las dos economías para pedir la exclusión de algunos bienes de consumo básicos y plazos más largos para desgravar otros bienes que son cruciales para el bienestar de los más pobres.

Si el equipo negociador asume esta actitud y la presenta como la posición de Costa Rica, los costarricenses seremos percibidos como un grupo humano inmoral y de poca inteligencia.

¿Por qué inmoral? Porque se estaría tomando una posición que incumple con los dos requisitos antes citados.

Por una parte, esa postura viola el derecho de los productores del Grupo B (los consumidores) al libre intercambio de bienes y servicios, mientras que para los productores del Grupo A privilegia ese mismo derecho.

Por otra, castiga y empobrece a millones de miembros del Grupo B, para favorecer, ilegítimamente, a un puñado de empresarios fuertes y políticamente conectados.

¿Por qué de poca inteligencia? Primero, por la confusión. En el Tercer Mundo no se logran altos niveles de desarrollo económico porque los políticos, intelectuales y la ciudadanía en general suelen confundir los fines con los medios.

El fin último de la actividad económica es el bienestar material del ser humano, el cual se logra a través del consumo, ampliamente definido, de bienes y servicios (B&S).

Para incrementar el bienestar, se debe incrementar el consumo; pero ¿cómo lograrlo cuando los recursos de producción son limitados?

En sociedad, se logra por medio de la especialización y el intercambio.

El trabajo individual, las empresas y el proceso de intercambio son los medios utilizados para lograr el consumo de esos B&S que proveen bienestar.

La exportación (de B&S) es solo la primera mitad del proceso de intercambio; para completarlo y así lograr los beneficios, se necesita la segunda mitad: la importación.

La exportación es solo un medio para incrementar el consumo a través de la importación.

No es un fin en sí mismo. Igualmente, la producción local es sólo uno de los medios para lograr el fin último: el bienestar a través del consumo.

No es necesariamente el mejor de los medios; tampoco es un fin en sí mismo. De asumir la posición de marras, el equipo estaría demostrando que, como el común de los ciudadanos, confunde los fines con los medios.

Segundo, porque podemos demostrar, con números, que la pérdida de los consumidores (Grupo B) que generaría esa postura es varias veces mayor que las ganancias que recibirían los políticos/empresarios (Grupo A).

El país como un todo pierde con esa posición. Un evento poco inteligente. El pasado 20 de febrero, en una mesa redonda sobre el TLC, el ministro Trejos exaltó la capacidad e inteligencia del equipo negociador.

Este hecho nos anima a pensar que no tomarán esa posición de tan poco inteligencia.

La posición óptima

En cuanto al acceso al mercado costarricense, solo hay una posición que demuestra inteligencia, moralidad y humanismo, y que cumple con los dos requisitos fundamentales:

  • 1. Respetar los derechos (humanos) de todos los individuos que viven en Costa Rica, y
  • 2. Beneficiar a la mayoría de los habitantes de este país.

Esa posición consiste en:

  • 1. La apertura inmediata a la importación de todos los bienes, y
  • 2. Compensación para los productores mediante los programas de asistencia.

La apertura inmediata reconocería, por primera vez, que los del Grupo B también son seres humanos y tienen los mismos derechos que los del Grupo A, y permitiría que esos millones de seres se beneficien plenamente del comercio.

La compensación a ciertos miembros del Grupo A, (los productores verdaderamente afectados por la apertura), sería un acto de humanismo, digna de una sociedad justa y verdaderamente solidaria.

 

 

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