|
Artículos
de Opinión
Orígenes
del Liberalismo
Enrique Ghersi
El liberalismo es una corriente de pensamiento que se fundamenta
en la teoría subjetiva del valor, en materia económica,
y el concepto de libertad negativa, en materia política.
La teoría subjetiva es aquélla que define el valor
económico no como algo inherente a la cosa misma, sino como
la opinión que la gente tiene acerca de una cosa.
Un ejemplo muy sencillo permitirá evaluar el conjunto: el
valor de un vaso no es la cantidad de trabajo incorporado en él,
como creía equivocadamente David Ricardo o Marx, sino lo
que la gente cree que este vaso vale; es decir, la escasez relativa
de este vaso. Por eso este vaso puede valer mucho o puede valer
poco, en función de su abundancia o escasez en una sociedad.
La teoría subjetiva del valor en mi concepto es un elemento
central para poder definir en qué momento nos encontramos
frente a una doctrina liberal.
En segundo lugar, el concepto de libertad negativa fue desarrollado
por Isaías Berlin. Lo que quiere decir es que, entre las
muchas formas de definir a la libertad, son liberales las corrientes
que la definen como la ausencia de coacción y, por eso, se
llama libertad negativa. Es decir, aquellas doctrinas que definen
a la libertad como la ausencia de coacción.
Aceptando esta definición inicial del liberalismo basado
en la teoría subjetiva del valor y en el concepto de libertad
negativa, quiero presentarles a ustedes una visión sintética
de los orígenes de este liberalismo. En base a estas consideraciones,
por consiguiente, es muy fácil encontrar cuál es el
origen de la idea liberal.
Aparición de la idea liberal en la España Medieval
En nuestro concepto, el origen de la idea liberal lo vamos a encontrar
en la España medieval, señaladamente durante la ocupación
árabe de España y específicamente en Andalucía.
Así, encontraremos el origen de la teoría subjetiva
del valor y del concepto de libertad como ausencia de coacción
entre escritores árabes y judíos medievales. Señaladamente
en Ibn Jaldún, un historiador magreví de la edad Media
que es el primero que desarrolla el concepto de libertad como ausencia
de coacción claramente en un famoso y monumental libro llamado
Introducción a la Historia Universal un libro
escrito en la baja edad media árabe. En él recomienda
a los príncipes gobernar dejando a su pueblo actuar de acuerdo
con sus puntos de vista, con sus potencialidades, con sus instintos,
con sus placeres, con sus deseos. Es tal vez uno de los escritos
más antiguos donde podemos encontrar claramente expuesto
el concepto de libertad en sentido negativo.
En materia económica, el concepto de valor subjetivo fue
esbozado también en esa época por Maimónides,
un sabio judío de Córdova. Maimónides es juez
de la comunidad judía y, como tal, comenzó a redactar
opiniones jurídicas de interpretación de la ley mosaica,
tratando de establecer la naturaleza del interés y de la
usura. A partir de tales estudios sobre interés y usura Maimonides
ensaya por primera vez lo que es el concepto del valor subjetivo.
Curiosamente, fue la enorme energía creativa de la España
árabe, crisol de civilizaciones donde convivían pacíficamente
árabes, judíos y cristianos, que permite el desarrollo
de dos grandes conceptos liberales que son posteriormente recogidos,
ya en el siglo XVI, por la llamada Escuela Jesuítica de Salamanca.
La Escuela Jesuítica de Salamanca
En la escuela toma las viejas teorías de Maimónides
del concepto subjetivo del valor y lo desarrolla sistemáticamente.
Se puede hablar de que los primeros escritos y estudios de economía
moderna se hacen a la luz de los trabajos de los jesuitas de Salamanca
en el siglo XVI. La teoría subjetiva del valor que había
sido ensayada por Maimónides es convertida en teoría
monetarista por los jesuitas, a través de la llamada teoría
cuantitativa de la moneda.
¿Por qué los jesuitas del siglo XVI inventan la teoría
cuantitativa de la moneda? o, ¿por qué aplican el
concepto subjetivo del valor a la moneda? Por culpa, en parte del
Perú. Esa es una anécdota interesante que conocer.
En el siglo XVI comienza en España y en las posesiones de
los Austrias españoles una inflación monstruosa creada
como consecuencia de la explotación de las minas de oro y
plata del Nuevo Mundo. En efecto, por parte en culpa de que el oro
peruano es acuñado inmoderadamente, produce una inflación
monstruosa en España y en las posesiones germánicas
flamencas de su imperio.
Entonces, alguien tenía que explicar qué estaba pasando,
y son los jesuitas de Salamanca los que desarrollan por primera
vez el monetarismo para explicar la gran inflación del siglo
XVI. Y dicen: La moneda es igual que cualquier bien, un bien
vale en función de su abundancia o de escasez. Hay
mucha papa, la papa baja de precio; hay poca papa, la papa sube
de precio, esa es la teoría cuantitativa del valor. El valor
de las cosas no es lo que la cosa es en sí misma sino lo
que la gente considera que la cosa es en determinado contexto; la
abundancia o la escasez, ese es el valor de algo.
Los jesuitas de Salamanca toman este concepto que había
sido elaborado por Maimónides y lo aplican a la moneda naciendo
la teoría cuantitativa del valor.
Los jesuitas de Salamanca desarrollaron también el concepto
de libertad negativa en el terreno político. Fue curiosamente
Fray Ginés de Sepúlveda, el gran rival de Bartolomé
de las Casas, el héroe de los socialistas latinoamericanos,
quien descubrió a partir de un tratado de derecho internacional
público los conceptos y principios elaborados por Ibn Jaldún
durante la edad media árabe. De manera que, tanto en el terreno
de la teoría cuantitativa de la moneda como en el terreno
del desarrollo filosófico de la libertad, entendida como
ausencia de coacción, ambas son ideas largamente elaboradas
de los jesuitas de Salamanca.
Jesuitas más recientes, inclusive el famoso jesuita Tomás
de Mercado, cuyo nombre parece sugerente para los conceptos que
desarrollamos, escribió un famoso libro llamado Suma
de tratos y contratos en Ciudad de México; el cual
fue durante tres siglos la doctrina básica que se enseñó
en todas las universidades de América Latina, incluido el
Perú. De manera que si leemos, por ejemplo, los escritos
de Peralta y Barrionuevo, el famoso sabio criollo del siglo XVII,
podemos encontrar una decidida influencia del pensamiento jesuítico
de Salamanca del siglo XVI y, finalmente, del incipiente liberalismo.
Si tuviéramos que hacer el árbol genealógico
del liberalismo, sus raíces serían Ibn Jaldún
y Maimónides; el tronco inicial, los jesuitas de Salamanca.
¿Cuál es la siguiente sección de este árbol?
El pensamiento jesuítico de Salamanca curiosamente se estanca
en España y no tiene continuadores. Hay quien ha querido
encontrar en Jovellanos, ya en el siglo XVIII, una conexión;
pero aparentemente fue un sacerdote con gran influencia liberal
tomada de la ilustración francesa y no del pensamiento español
del siglo XVI.
Los continuadores del pensamiento de los jesuitas de Salamanca
estuvieron en Flandes, representados por Hugo Grotio y Heinnecius,
conocidos como los pioneros del derecho internacional público.
Ellos toman la imprenta del pensamiento de los jesuitas de Salamanca
y profundizan el concepto económico y el concepto político
de la idea liberal.
Difusión de la idea liberal: El liberalismo continental
europeo y el liberalismo anglosajón.
A través del pensamiento flamenco viene la gran
difusión de la idea liberal política y, en mi concepto,
la gran separación del liberalismo. Es decir, tenemos dos
raíces: Ibn Jaldún y Maimónides; un tronco
común, la escuela de Salamanca; un tronco subsiguiente, el
pensamiento flamenco; y luego la gran división del liberalismo
en dos copas: el liberalismo continental europeo y el liberalismo
anglosajón. De Flandes el liberalismo salta a Inglaterra,
señaladamente a Escocia. Grotio y Heinnecius fueron profesores
de un famoso pensador escocés, de apellido Huntintong, que
revoluciona la educación en su país. Huntintong fue
maestro de Adam Smith, que aprendió de él la doctrina
económica y moral que posteriormente se convertiría
en el liberalismo contemporáneo de origen anglosajón.
Encontramos ahí claramente una línea de desarrollo
intelectual: de los flamencos a Huntintong, el renacimiento escocés
y Adam Smith. Este paso hace eclosión durante el siglo XVIII
con el gran movimiento intelectual que Adam Smith encabeza en su
época. Recordemos una cosa: Adam Smith en su época
era un hombre muy famoso; es decir, no era solamente un oscuro profesor
o un erudito de biblioteca, fue un hombre que realmente se convierte
en un hombre muy famoso, muy célebre, muy influyente en la
política, al extremo que llega a ser representante o miembro
del Parlamento. Es célebre su participación durante
el proceso de independencia de Estados Unidos de Europa, a favor
de la independencia de las colonias norteamericanas cuando esto
se somete a voto en la Cámara de los Comunes de Inglaterra;
es considerado un traidor por muchos de los ingleses por ese voto
en su momento.
Adam Smith desarrolla los conceptos clásicos de la teoría
subjetiva del valor y de la libertad negativa con diferente énfasis
y diferente fortuna. Mucha gente, los historiadores que ustedes
van a leer, creen y opinan, probablemente de manera correcta, que
Adam Smith confunde el problema del valor y van a encontrar algunas
páginas de Smith donde claramente recoge una idea de valor
subjetivo y otras donde Smith habla del valor trabajo o valor objetivo.
Por eso muchos consideran que Marx en realidad fue una tergiversación
o una profundización de los errores de Smith y, en buena
parte, los errores de Smith permitieron el desarrollo conceptual
del marxismo en el siglo siguiente.
El desarrollo ulterior del liberalismo inglés, tanto en
su vertiente manchesteriana con Cobbett, que condujo la polémica
por el libre comercio en el final del siglo XVIII y principios del
siglo XIX, como lo que se ha llamado liberalismo clásico
que viene con Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill, Jeremías
Bertram y Herbert Spencer, tiene claramente un entroncamiento con
una de las grandes copas de este árbol liberal que se divide
en el momento de la influencia del pensamiento flamenco.
La otra gran rama del pensamiento liberal, es el liberalismo continental.
Esta se distribuye por los diferentes países de Europa, fundamentalmente
en Alemania y en Francia, con distintas escuelas, énfasis
y características.
Primero pasa a Francia donde tiene claramente un desarrollo en
la ilustración francesa. Voltaire, Diderot, D´alambert,
algunos dicen que Rousseau, otros niegan la pertenencia de Rousseau
a la doctrina, toman estas grandes y viejas ideas de Grotio, Heinnecius
y los jesuitas de Salamanca, cada vez más perdida en el tiempo.
Cada vez se reconoce menos a los jesuitas como los autores de estas
ideas, porque lo curioso de este proceso de elaboración es
que nadie se acuerda de quién las dice; ellos la toman del
profesor inmediato, quien la tomó a su vez del profesor inmediato.
Pero mucho menos los ilustrados franceses, que eran anticlericales
por naturaleza, recuerdan que esto tuvo como origen a un pensamiento
neoclásico.
Paradójicamente pues, en el liberalismo continental francés
se desarrolla una línea anticlerical, fundamentalmente centrada
en temas filosóficos, aunque Jean Batista Say salva el honor
colaborando en algo con los conceptos clásicos de la teoría
subjetiva del valor.
Por su parte, el liberalismo continental alemán tiene su
propio desarrollo, que alcanza un punto culminante en el siglo pasado
y es, probablemente, el responsable del renacimiento de las teorías
liberales durante esta centuria.
En Austria, el pensamiento liberal anida en algunas universidades
de habla germana y tiene una eclosión importantísima
durante el largo reinado del emperador Francisco José, en
que se desempeñó como ministro de economía
Eugene Von Böhm-Bawerk. Este hombre ha sido tal vez el liberal
más importante de los últimos siglos porque él
recoge el viejo tema de los jesuitas de Salamanca, de la teoría
subjetiva del valor, que había sido enredada y confundida
por Smith, y ciertamente por David Ricardo, y olvidada por los franceses,
y lo pone por primera vez en una ecuación matemática.
Para el efecto, desarrolla claramente y científicamente el
concepto central: que el valor de una cosa está en función
de su escasez o de su abundancia, que el valor de una cosa es una
opinión y que la economía es en realidad una rama
de la psicología y no de la matemática.
Según Von Böhm-Bawerk, el valor no está en la
cosa, está en la gente. Es consecuencia de la escala valorativa
de millones de individuos, que simultánea y espontáneamente,
y sin conexión alguna opinan en un contexto llamado mercado,
y le atribuyen a algo, por error, una determinada condición.
Como consecuencia de tales trabajos algunos hablan de la escuela
neoclásica neoliberal a partir de ese momento. Después
de Böhm-Bawerk, Weiser, Weickel, Menger y sus discípulos
Ludwig Von Mises y Friedrich Von Hayek, la escuela austriaca del
pensamiento liberal ha fecundado esta doctrina profundamente.
Escuelas actuales
Hoy en día se habla de que en el mundo liberal existen las
siguientes escuelas: en primer lugar, la llamada escuela del
capital humano, se llama así porque se dedica más
a los conceptos elaborados por la escuela austriaca, a estudiar
lo que es el valor de la gente. Esta escuela sostiene que la gente
vale en sí misma, en conocimiento, en habilidades, en tiempo
y en técnica. En base a tales hipótesis hacen una
serie de estudios sobre la conducta humana, sobre el matrimonio,
sobre la capacidad de trabajo, sobre la educación. La escuela
del capital humano ha tenido dos premios Nobel muy recientes. El
primero fue Theodore Schultz en la década del setenta y muy
recientemente Gary Becker.
La tesis sobre la que se fundamenta es que no solamente existe
un mercado monetario sino también un mercado no monetario
en toda la sociedad. La política es un mercado; las relaciones
humanas son un mercado; la cultura también. En todas estas
manifestaciones de la conducta humana hay un funcionamiento racional
que se puede estudiar científica y análogamente a
la economía.
La segunda escuela del liberalismo contemporáneo es la del
Public Choice que estudia el mercado político.
James Buchanan, Premio Nobel de Economía, es el exponente
máximo de esta escuela.
En tercer lugar, está la llamada Escuela de los derechos
de propiedad. Es tal vez la que ha tenido el desarrollo más
explosivo en los últimos años y los aportes más
importantes. Cuenta en este momento con tres premios Nobel: Ronald
Coase, Ronald Douglas North y Robert Vogel. Coase es el más
original; planteó que el derecho también tiene una
lógica económica consistente en facilitar las transacciones
de la gente.
El derecho de propiedad, por ejemplo, es una forma de reducir el
costo de vivir en un mercado, porque al saber qué es de cada
cual, todos tenemos información muy importante para reducir
la cantidad de tiempo y la cantidad de datos necesarios para vivir
en un mercado. Otra contribución original de Coase fue su
afirmación de la empresa como un paquete de contratos preestablecidos
que permite a la gente organizarse económicamente consolidando
información.
Una cuarta escuela liberal es la monetarista. Milton Friedman es
su premio Nobel representativo.
Finalmente, la última escuela contemporánea del liberalismo
es la llamada anarcocapitalista. El anarcocapitalismo
se origina en el siglo pasado con Herbert Spencer. Quedó
en estado larvado, hasta que en tiempos muy recientes ha tenido
un gran desarrollo y fundamentalmente a partir del concepto de privatización.
En efecto, desde el momento en el cual el concepto de privatización
es aceptado como viable en una sociedad, comienza un desarrollo
intelectual muy riguroso dispuesto a mostrar que es posible privatizarlo
todo. No hay ninguna razón por la cual todas las funciones
del Estado no puedan ser privatizadas en su integridad.
Esta escuela todavía no tiene un premio Nobel, pero no me
extrañaría que en los próximos años
lo tuviera por las importantes contribuciones matemáticas
hechas por ellos, sobre todo en lo que se llama la teoría
del caos. Vera Smith y David Friedman, hijo de Milton, son
sus representantes más caracterizados.
Hemos hecho un brevísimo cuadro sinóptico del origen
y de la evolución del liberalismo. Dos grandes raíces:
Ibn Jaldún y Maimónides. Tronco común: el liberalismo
flamenco. Las ramificaciones: el liberalismo anglosajón y
el continental europeo.
Diríamos que la gran influencia actual de las ideas liberales
provienen esencialmente de una variación del liberalismo
continental, el llamado liberalismo austriaco, que logró
una vanguardia intelectual a principios de este siglo, gracias a
ganar el debate ideológico en las grandes universidades contemporáneas
a los socialistas y los marxistas durante los 40 o 50 años
primeros de este siglo.
Es absolutamente evidente que el desarrollo intelectual y la gran
potencia y la energía, la vanguardia, como se llama en el
pensamiento académico, se encuentra en esa rama, en esa escuela
desprendida de ese gran tronco común que nos hermana a todos
en las creencias fundamentales de la libertad del ser humano, de
su derecho a decidir y del valor como reconocimiento a la capacidad
autónoma de cada individuo para decidir qué le conviene,
qué cosa es buena y cuándo puede conseguirla. Diríamos
que éste es, apretada y groseramente, un cuadro aproximado
a esa fascinante e inexplicable historia de esta gran doctrina.
|